Angeles

En esta carrera, como en pocas, no se lucha contra el tiempo. Más bien, se necesita mucho de él, y ante todo, paciencia.

Todo comenzó en el 2012 en medio de las festividades de San Blas, patrono de Morroa. Una de las calles del barrio La Parroquia estaba teñida, como si se tratara de una pista de atletismo, y cerca estaban unas morrocoyas, por lo que de manera jocosa alguien preguntó que si se trataba de una carrera de estos animales.

Así lo recuerda el organizador de este evento, César Domínguez Guerra, quien asegura que, desde entonces, solo lo han dejado de hacer los dos años de la pandemia.

«El primer año se inscribieron 16 morrocoyas. Desde entonces, las reviso previamente, que estén bien de salud y que no tengan ningún tipo de maltrato», explica.

Desde el año pasado a las Carreras de Morrocoyas se les adicionó otro concurso, el de disfraces. El único requisito es que estos sean removibles para que el animal no sufra ningún tipo de maltrato.

Los premios para las ganadoras de la carrera son: primer puesto, una patilla; segundo, una piña, y tercero, una lechuga.

Este año, además, les entregarán a sus dueños $30.000, $20.000 y $10.000, respectivamente. En el concurso de disfraces solo serán premiados los dos mejores, con una patilla y una piña.

Durante la tarde de este sábado, 27 de enero, y a primera hora del domingo estarán abiertas las inscripciones a estas competencias, que, según el periodista Henry Guardiola, mueven la economía como cualquier otro acto de estas festividades.

«Llegan todo tipo de vendedores ambulantes. Esto inició como algo de barrio, pero poco a poco ha tomado fuerza», asegura.

Este domingo, a partir de las 9:30 a. m., se inicia el concurso de disfraces. Media hora después, la carrera, lo más esperado por los asistentes que durante más de una hora ven a las morrocoyas recorrer sin prisa, pero con calma, 9 metros de calle.

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