Recursos de fe para este lunes 18 de junio

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Foto: Pixabay.
(Contenido facilitado por www.diocesisdesincelejo.org)

Lunes de la XI semana del Tiempo Ordinario. Año II

Color verde

Primera lectura

Lectura del primer libro de los Reyes (21,1-16):

Por aquel tiempo, Nabot, el de Yezrael, tenía una viña pegando al palacio de Ajab, rey de Samaria.
Ajab le propuso: «Dame la viña para hacerme yo una huerta, porque está al lado, pegando a mi casa; yo te daré en cambio una viña mejor o, si prefieres, te pago en dinero.»
Nabot respondió: «¡Dios me libre de cederte la heredad de mis padres!»
Ajab marchó a casa malhumorado y enfurecido por la respuesta de Nabot, el de Yezrael, aquello de: «No te cederé la heredad de mis padres.»
Se tumbó en la cama, volvió la cara y no quiso probar alimento.
Su esposa Jezabel se le acercó y le dijo: «¿Por qué estás de mal humor y no quieres probar alimento?»
Él contestó: «Es que hablé a Nabot, el de Yezrael, y le propuse: «Véndeme la viña o, si prefieres, te la cambio por otra.» Y me dice: «No te doy mi viña.»»
Entonces Jezabel dijo: «¿Y eres tú el que manda en Israel? ¡Arriba! A comer, que te sentará bien. ¡Yo te daré la viña de Nabot, el de Yezrael!»
Escribió unas cartas en nombre de Ajab, las selló con el sello del rey y las envió a los ancianos y notables de la ciudad, paisanos de Nabot. Las cartas decían: «Proclamad un ayuno y sentad a Nabot en primera fila. Sentad en frente a dos canallas que declaren contra él: «Has maldecido a Dios y al rey.» Lo sacáis afuera y lo apedreáis hasta que muera.»
Los paisanos de Nabot, los ancianos y notables que vivían en la ciudad, hicieron tal como les decía Jezabel, según estaba escrito en las cartas que habían recibido.
Proclamaron un ayuno y sentaron a Nabot en primera fila; llegaron dos canallas, se le sentaron enfrente y testificaron contra Nabot públicamente: «Nabot ha maldecido a Dios y al rey.»
Lo sacaron fuera de la ciudad y lo apedrearon hasta que murió.
Entonces informaron a Jezabel: «Nabot ha muerto apedreado.»
En cuanto oyó Jezabel que Nabot había muerto apedreado, dijo a Ajab: «Hala, toma posesión de la viña de Nabot, el de Yezrael, que no quiso vendértela. Nabot ya no vive, ha muerto.»
En cuanto oyó Ajab que Nabot había muerto, se levantó y bajó a tomar posesión de la viña de Nabot, el de Yezrael.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 5,2-3.5-6.7

R/. Atiende a mis gemidos, Señor

Señor, escucha mis palabras,
atiende a mis gemidos,
haz caso de mis gritos de auxilio,
Rey mío y Dios mío. R/.

Tú no eres un Dios que ame la maldad,
ni el malvado es tu huésped,
ni el arrogante se mantiene en tu presencia. R/.

Detestas a los malhechores,
destruyes a los mentirosos;
al hombre sanguinario
y traicionero lo aborrece el Señor. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,38-42):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: «Ojo por ojo, diente por diente». Yo, en cambio, os digo: No hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también la capa; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñale dos; a quien te pide, dale, y al que te pide prestado, no lo rehuyas.»

Palabra del Señor


Reflexión de la Palabra

Lunes de la XI semana del Tiempo Ordinario. Año II.
La idolatría es, para los profetas, mucho más que un mero asunto cultual. Porque el Señor (יהוה), el Dios de Israel, es libre y liberador, es vivo y salvador, en tanto que los ídolos son instrumentos inertes al servicio de los intereses mezquinos de los reyes y poderosos de las naciones paganas. El relato siguiente muestra los alcances de la idolatría en esta perspectiva. Y ayuda a comprender la difícil tarea del profeta en un ambiente idólatra que posa de religioso y piadoso.
1Ry 21,1-16.
Los personajes: Nabot de Yizreel, el rey Ajab y su mujer Jezabel. El título «rey de Samaría» junto al de «rey de Israel» hace énfasis en la condición de propietario. El rey es propietario de Samaría y dueño de una suntuosa residencia en Yizreel. No obstante, su codicia es insaciable.
La negativa de Nabot no es mero apego sentimental a la tierra. Significa mucho más:
• Es fidelidad a la responsabilidad que el Señor le confió a su tribu cuando sorteó el país entre las tribus de Israel. Es fidelidad a la alianza.
• Es garantía de su libertad. Recibir del rey cualquier terreno lo pondría a depender del rey, o de cualquier otro. Es afirmación de autonomía.
• Ese rincón de tierra contenía también las tumbas de sus antepasados. Enajenar esa propiedad equivalía a desvincularse de sus antepasados.
Nabot rechaza la propuesta como algo que raya en la blasfemia y en el sacrilegio.
Jezabel, de origen fenicio, no israelita, no comprendía que en Israel la realeza no fuera absoluta, que por encima del rey estuviera el derecho de Nabot, y que, por encima del derecho, como fiel garante del mismo, estuviera el Señor. Ella le plantea al rey el asunto en otra perspectiva:
• El rey es el que manda en Israel (como en Fenicia: idolatría del poder).
• La codicia del rey debe ser satisfecha como sea (idolatría de la riqueza).
• El prestigio del rey no se puede poner en duda, así haya que matar (egolatría).
Abusa del poder, manipula la justicia, le quita la vida a un inocente, y roba. Y usa como pretexto el prestigio de Dios (aquí llamado אֱלֺהִים, porque el nombre del Dios de Israel, יהוה, no se presta para esa canallada) y del rey. Se asegura de darle ropaje religioso a este crimen, poniendo la fe israelita al servicio de sus intereses políticos idólatras.
Su macabro plan de cumplió al pie de la letra. Nabot (y seguramente sus hijos) fue conducido fuera de la ciudad para matarlo fuera y lejos de su viña; así esta quedó disponible para el primero que la fuera a ocupar y a tomar posesión de la misma. Así se le informó sumisamente a Jezabel. Y esta le dio la noticia al rey, quien se apresuró a tomar posesión de la viña de Nabot. El rey fue cómplice pasivo de las maquinaciones de su mujer, y se muestra al tanto de ellas.
La idolatría desarrolla capacidad para el engaño sin mostrarse. Jezabel se busca el modo de hacer prevalecer sus valores idolátricos apareciendo como defensora de Dios (no del Señor) y del rey de Israel (que también comparte sus valores).
Los cristianos debemos discernir todo y quedarnos sólo con lo que de verdad es coherente con nuestra fe. No todo el que invoca el mero nombre de Dios profesa la misma escala de valores del Evangelio. A veces, invocando el nombre de Jesús, se traicionan la causa del Evangelio y el anuncio del reino de Dios.
A menudo en nombre de Jesús se codician riquezas, se ambiciona un poder político opresor y explotador, y se ansían honores, rangos y privilegios con los que se crean desigualdades y se cometen injusticias entre quienes debieran convivir como hermanos.
La celebración de la eucaristía exige esa fraternidad y es escuela de convivencia para el pueblo de Dios. Comulgar con el Señor es romper con toda idolatría, y es negarse a ser cómplice de la injusticia, cualquiera que se la forma que esta revista.
Feliz lunes.
Adalberto Sierra Severiche, Pbro. 
Vicario general de la Diócesis de Sincelejo
Párroco en Nuestra Señora del Perpetuo Socorro → Fan page 

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