El reclamo público de habitantes por el arreglo de su calle

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La protesta se ha hecho visible con este letrero en la intersección entre Ipanema y Kennedy.
Angeles

Silenciosa, pero llamativa. Así es la protesta de habitantes del barrio Calle El Campo, de Sincelejo, donde un letrero en una casa de esquina manifiesta el inconformismo por una obra que, según ellos, no es la que les habían prometido.

«Nos engañaron… Era pavimento y nos echaron asfalto. Han vulnerado nuestro nivel de vida. Hoy nuestras casas valen menos… ¡Qué gran regalo nos dio el alcalde! No somos una vereda, formamos parte de una ciudad en crecimiento, ¡merecemos respeto!», dice el letrero.

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Conductores y transeúntes se detienen a ver la inusual manifestación, que está en letras rojas y azules, lo que la hacen no pasar desapercibida.

El padre Jerónimo Córdoba Córdoba, que guía la comunidad de la parroquia Cristo Rey, afirmó que, sin el ánimo de polemizar, pero como pastor y profeta, en la socialización sobre el arreglo de las calles le habían prometido a la comunidad pavimentación en concreto.

Él y su comunidad defienden el arreglo de la malla vial, tanto que antes de que empezara la pavimentación de calles por parte de la Alcaldía, los fieles se dieron a la tarea de tapar huecos de las mismas para evitar accidentes.

Al padre Jerónimo Córdoba le reconocen su liderazgo en la comunidad.

«A última hora creo que nos cambiaron el concreto por asfalto y, de verdad, que nos sentimos engañados. La única ciudad en Colombia a la que le tiran asfalto sobre concreto es Sincelejo y eso denota el atraso del pueblo», explicó.

El sacerdote añadió que por este motivo las casas valen menos y por eso pidió a las autoridades que reviertan esa decisión porque el descontento es generalizado.

«Es un engaño, así no se le cumple a una comunidad, hay que hablarle de frente. En la socialización nos hablaron de concreto y, ahora, al final, nos echan un asfalto. Este asfalto es perjudicial para la salud, es caliente, eso genera problemas de hemorroides en nuestros mototaxistas, problemas de colon. Y lo están echando sin ningunas técnicas, a las carreras», sostuvo.

Córdoba aseguró que hay quienes se han acercado a decirle que le está dañando la imagen al alcalde, pero él insiste en que es pastor y que no puede quedarse callado, aunque estime al alcalde, al Concejo y a los contratistas.

«Nos van a perjudicar con el asfalto, y grandemente. Nuestra salud va en detrimento. De esa manera (el alcalde) nos está discriminando. Si ese asfalto se tirara en los barrios altos, inmediatamente vienen tutelas, demandas y problemas. Le pido a mi comunidad no ser conformista, levantemos la voz de protesta, no tomando medidas de hecho, pero organicémonos», indicó.

Para el padre, Calle El Campo no es una troncal, que son las que tienen asfalto, y hay derecho a exigir en justicia porque los impuestos lo pagan todos.

«Colombia firmó un pacto contra el cambio climático y esto va en contra, ese es derivado del petróleo. Usted al mediodía vierte un balde de agua y eso bota humo, va a desmejorar la salud», concluyó.

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