Recursos de fe para este jueves 21 de junio

432
Foto: Pixabay.

Palabra del día

Jueves de la XI semana del Tiempo Ordinario. Año II

San Luis Gonzaga, religioso. Memoria obligatoria

Color blanco

 

Primera lectura

Lectura del libro del Eclesiástico (48,1-15):

Surgió Elías, un profeta como un fuego, cuyas palabras eran horno encendido. Les quitó el sustento del pan, con su celo los diezmó; con el oráculo divino sujetó el cielo e hizo bajar tres veces el fuego. ¡Qué terrible eras, Elías!; ¿quién se te compara en gloria? Tú resucitaste un muerto, sacándolo del abismo por voluntad del Señor; hiciste bajar reyes a la tumba y nobles desde sus lechos; ungiste reyes vengadores y nombraste un profeta como sucesor. Escuchaste en Sinal amenazas y sentencias vengadoras en Horeb. Un torbellino te arrebató a la altura; tropeles de fuego, hacia el cielo. Está escrito que te reservan para el momento de aplacar la ira antes de que estalle, para reconciliar a padres con hijos, para restablecer las tribus de Israel. Dichoso quien te vea antes de morir, y más dichoso tú que vives. Elías fue arrebatado en el torbellino, y Eliseo recibió dos tercios de su espíritu. En vida hizo múltiples milagros y prodigios, con sólo decirlo; en vida no temió a ninguno, nadie pudo sujetar su espíritu; no hubo milagro que lo excediera: bajo él revivió la carne; en vida hizo maravillas y en muerte obras asombrosas.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 96,1-2.3-4.5-6.7

R/. Alegraos, justos, con el Señor

El Señor reina, la tierra goza,
se alegran las islas innumerables.
Tiniebla y nube lo rodean,
justicia y derecho sostienen su trono. R/.

Delante de él avanza fuego,
abrasando en torno a los enemigos;
sus relámpagos deslumbran el orbe,
y, viéndolos, la tierra se estremece. R/.

Los montes se derriten como cera
ante el dueño de toda la tierra;
los cielos pregonan su justicia,
y todos los pueblos contemplan su gloria. R/.

Los que adoran estatuas se sonrojan,
los que ponen su orgullo en los ídolos;
ante él se postran todos los dioses. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (6,7-15):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes que lo pidáis. Vosotros rezad así: «Padre nuestro del cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy el pan nuestro de cada día, perdónanos nuestras ofensas, pues nosotros hemos perdonado a los que nos han ofendido, no nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del Maligno.» Porque si perdonáis a los demás sus culpas, también vuestro Padre del cielo os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los demás, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras culpas.»

Palabra del Señor


Reflexión de la Palabra

Jueves de la XI semana del Tiempo Ordinario. Año II.
Para cerrar definitivamente el ciclo del profeta Elías, el leccionario salta al libro del Eclesiástico (o Sirácida), en la parte donde hace elogio de los antepasados, como discípulos de la sabiduría. En este texto se menciona la sucesión de Eliseo como fiel continuador de la obra de su antecesor, y por eso resulta apropiado para hacer la transición del uno al otro.
Si 48,1-15.
Enumera rasgos y acciones de Elías en función de su tenaz oposición al culto a los ídolos:
• Rasgo característico suyo: «profeta como un fuego» (אֵשׁ, πῦρ: fuego de juicio).
• Característica de su palabra: quemaba como antorcha (juicio insobornable).
• Acciones suyas: provocar el hambre (hacer sentir la insatisfacción) y «con su celo» diezmar la población (discriminar entre idólatras y fieles).
• Acciones atribuidas a su palabra fogosa: cerrar el cielo (negar la lluvia/bendición) y hacer caer rayos (juicio condenatorio).
La gloria del profeta es incomparable en razón de sus acciones:
• Despertó un cadáver de la muerte.
• Destronó a reyes y poderosos.
• Escuchó los reproches de Dios.
• Garantizó la continuidad de la historia.
Por esas acciones, Dios lo recompensó:
• Le salvó la vida al final de sus días.
• Le asignó una misión para el futuro: recomponer el pueblo de Dios.
Declara dichoso a quien lo vea antes de morir, posible alusión a Eliseo, quien vio su partida, por don del Señor, y recibió en herencia el espíritu de profecía.
De Eliseo afirma:
• Que recibió el mismo espíritu que él.
• No se doblegó ante los poderosos.
• Nada le resultaba demasiado difícil.
• Vivo como muerto, realizó maravillas.
Pero el balance final no es muy alentador:
• El pueblo no se enmendó.
• Por eso fueron deportados.
• Aunque algunos agradaron a Dios.
La actividad del profeta a menudo da la impresión de siembra inútil. Parece pérdida de energías y de tiempo llevar un mensaje en apariencia destinado al rechazo. Pero es el mensaje de un Dios que, como padre, educa a sus hijos rebeldes. La tozudez de los profetas pretende mostrar:
• La fidelidad de Dios. Su amor jamás se cansa, siempre insiste en dar vida.
• La compasión de Dios. El extravío del individuo o del pueblo le importa.
• La misericordia de Dios. Si él no ayuda a la humanidad, esta se pierde.
El profeta, por medio del Espíritu Santo, sintoniza con Dios y se compromete de por vida a dar testimonio de su amor fiel, compasivo y misericordioso. La humanidad formuló la evolución de todo como una teoría científica, pero no se da cuenta de que su particular evolución no es como la del resto de la creación, porque debe asumirla con libertad y convicción. Por eso envía el Señor a los profetas, para invitar a individuos y sociedades a que responsabilizarse de su evolución.
Ser «sal de la tierra» y «luz del mundo» entraña el honor de llevar esa invitación con nuestro propio testimonio de vida y de convivencia. Y la eucaristía estimula y fortalece esa vocación.
Feliz jueves eucarístico y vocacional.
Adalberto Sierra Severiche, Pbro. 
Vicario general de la Diócesis de Sincelejo
Párroco en Nuestra Señora del Perpetuo Socorro → Fan page 

Comentarios en Facebook

Deja una respuesta

Ingresa tu comentario
Por favor, ingrese su nombre aquí