Monseñor Clavijo confronta al orgullo humano con la crisis por la pandemia

Monseñor José Clavijo Méndez cuando predicaba en la catedral a puerta cerrada. Foto: cortesía de la Diócesis de Sincelejo.
Angeles

Con las bancas de la catedral vacías y la mirada hacia la cámara que transmitió vía Facebook, el obispo de Sincelejo, monseñor José Clavijo Méndez, presidió la celebración de la misa del Domingo de Ramos.


Lo acompañaron el padre Ismael Pineda, párroco de la iglesia madre de Sucre, y dos seminaristas.

La homilía del jerarca fue directamente relacionada con la crisis sanitaria mundial por la pandemia del coronavirus.

Clavijo recalcó que Jesús, siendo Dios, se hizo esclavo de todos hasta ser confundido con un criminal que fue crucificado.

“Tremenda paradoja de un Dios que se hace pequeño, que se hace sirviente para salvarnos a nosotros que nos creemos mucho. Desde Adán –en el paraíso terrenal– hasta hoy, el hombre, orgulloso, prepotente, se cree dueño de la historia, se cree dueño del mundo, se cree que domina la creación. Y tal vez una primera lección de lo que está ocurriendo es: ‘Un bicho microscópico humilla al hombre prepotente’”, sostuvo.

Monseñor José celebró con el padre Ismael Acosta, párroco de la catedral. Foto de cortesía, Diócesis de Sincelejo.

El obispo continuó con pregunta: ¿Qué nos quiere decir Dios con eso? ¿Quiénes somos nosotros? ¿Qué nos creemos nosotros?: “Si algo tenemos, si algo podemos, es porque Dios nos hizo a su imagen y semejanza. No ha sido una conquista nuestra sino un don de Dios”

El prelado se preguntó, además, cómo es que la humanidad pretende “arrinconar a Dios” de las instituciones públicas en aras de un estado laico en el que Dios no meta las narices.

“¿Y cómo es que la ciencia quiere separase de la fe, porque considera que la tutela de la fe es insoportable e impide el avance y el conocimiento científico? ¿No será que tenemos que replantearnos muchos esquemas de los que ya estábamos seguros y que ahora ese bichito invisible pone en entredicho?”, fueron otros de sus interrogantes.

La misa en la catedral fue a puerta cerrada y transmitida por el Facebook de la Diócesis de Sincelejo como lo será toda esta semana. Foto de cortesía.

Y prosiguió con más preguntas de confrontación: “¿Quiénes somos nosotros para considerarnos los elegidos para usurpar pueblos, para apoderarnos de las riquezas de la creación, para destruir la obra de la creación? ¿Quiénes somos nosotros? Hay que volverse a plantear la pregunta fundamental, ¿qué es el hombre? Pregunta que nos hace el salmo 8: ¿qué es el hombre?”

“Tal vez necesitemos una dosis de humildad, rebajarnos, como hizo el Señor, a la dimensión del bicho que no está arrinconando en nuestra prepotencia. El camino de la redención no es el camino de la grandeza, no es el camino del poder, no es el camino de la prepotencia, no es el camino del orgullo, es el camino de la humildad, que tiene su punto máximo en la cruz”, señaló.

La familia durante la cuarentena

Haciendo eco de las cifras reportadas por las autoridades, monseñor consideró sorprendente que se hayan disparado las cifras de violencia intrafamiliar desde que inició la cuarentena, e indicó que es doloroso, pero a la vez interesante que eso ocurra porque es la oportunidad de corregir.

“Porque también en la familia, ese pequeño mundo de cuatro paredes, en el que convivimos unas personas que llevamos la misma carne, la misma sangre, los mismos genes, el mismo apellido, y, sin embargo, no podemos convivir. En muchos hogares se ha hecho insoportable la convivencia, y el hogar, en lugar de ser un remanso de paz, se ha convertido en un infierno. Antes, tal vez, las relaciones tan frías, pero no violentas. Pero el hecho de estar conviviendo 24 horas ha hecho que se dispare 24 horas, y tenemos derecho a preguntar ¿por qué?”, añadió.

Clavijo enfatizó en que esta situación debe ser un experimento que sirva para preguntarse cómo convertir el hogar en un lugar de servicio.

El mitrado oró por las víctimas del coronavirus y pidió también orar por ellas. El obispo volverá a presidir la celebración de la eucaristía el Jueves Santo a las 4:00 de la tarde.

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