Por: Verdad Abierta 

(www.verdadabierta.com)

Oso Negro es una finca de 49 hectáreas en la vereda San Francisco del municipio de Ovejas, en el departamento de Sucre. El predio se encuentra en medio de los Montes de María, una cadena montañosa que durante mucho tiempo fue llamada la despensa agrícola de Colombia, y a la cual se accede por carretera desde Cartagena o Sincelejo.

Para el año 2006, Víctor Olivera vivía en esta finca junto a su familia. Allí había crecido y cultivado maíz y ñame prácticamente desde su niñez, hasta que llegó la violencia. En 2002, los paramilitares del Bloque Héroes de los Montes de María, llegaron a la vereda y desplazaron prácticamente a toda la vereda San Francisco, acusando a los habitantes de ser colaboradores de la guerrilla.

Los campesinos regresaron un año después y crearon la Asociación de Campesinos Retornados, Asocare, pero en el 2003 tuvieron que volver a dejar sus tierras, esta vez no por las amenazas de los paramilitares, sino por los fuertes combates entre el Ejército y la guerrilla de las Farc. Solo hasta 2006 volvieron a sus tierras, una vez los paramilitares se desmovilizaron y los combates disminuyeron.

Víctor Olivera volvió a su finca y asumió la presidencia de Asocare ese año. Pero a los pocos meses de regresar fue asesinado, en abril de 2006. Su esposa e hijos se fueron a vivir como podían a Sincelejo, mientras que la madre de la víctima y sus hermanos, se desplazaron al casco urbano de Ovejas.

Los familiares, además de pasar graves problemas económicos, no regresaron al predio por los difíciles recuerdos del asesinato del líder social. En 2008, cuando aparecieron por la región varios empresarios comprando fincas, los Olivera recibieron una oferta por el predio, y ante las necesidades, decidieron venderlo. Por las 49 hectáreas, recibieron 49 millones de pesos.

Los documentos que respaldaban las promesas de compraventa fueron firmados por el exsenador Otto Bula, un político cordobés que se encuentra en la cárcel por el escándalo de corrupción de Odebrecht y que ha sido cuestionado por su cercanía con Mario Uribe, exsenador condenado por parapolítica. Bula aparece relacionado a varios casos similares al de la familia Olivera, comprando tierras a víctimas del conflicto para luego venderlas a empresas agroindustriales.

Según los certificados de tradición y libertad, quién terminó comprando formalmente la finca, fue la empresa Agropecuaria Montes de María, una empresa creada en 2008, el mismo año de la transacción, de la que era socio Bula.

Los socios iniciales del exsenador en la empresa eran el caballista paisa Andrés Mora Pérez y su hijo, el empresario Andrés Mora Abad. La esposa de este último, Ana Patricia Serani Toro, también tuvo vínculos laborales con Inversiones Asa, otra compañía señalada de comprar predios a campesinos víctimas del conflicto a bajos precios, en Belén de Bajirá, al sur del Urabá.

Un par de años después de la compra del predio, la Agropecuaria lo vendió a la cementera Argos, que tiene un proyecto maderable con árboles de teca en la región, a precios muy superiores, comparados con los que pagó a la familia de Víctor. En 2013, la familia Olivera registró una solicitud de restitución ante la Unidad de Restitución de Tierras para poder recuperar la finca y argumentaban que la Agropecuaria se había aprovechado de su condición de víctimas para ofrecerles bajos precios por la que era su propiedad.

A agosto de 2018 TierraEnDisputa.com no pudo confirmar el estado de la solicitud de la familia Olivera.

Momentos clave

1950 – 2002 – LOS OLIVERA COMPRAN OSO NEGRO Y LA CULTIVAN POR MÁS DE MEDIO SIGLO

La familia Olivera compró el predio Oso Negro en la vereda San Francisco, en Ovejas, Sucre. Por más de medio siglo cultivaron ñame y maíz en el predio.  En los noventa llegaron los paramilitares con el Bloque Montes de María, pero la famila, en cabeza de Víctor Olivera, logró mantenerse en la finca.

2002 – EL PRIMER DESPLAZAMIENTO

Los paramilitares del Bloque Héroes de los Montes de María llegan a la vereda San Francisco y desplazan a sus habitantes, bajo la amenaza de asesinarlos por ser supuestos colaboradores de la guerrilla. La familia Olivera, deja su predio.

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