El 25 de diciembre se registró un homicidio en el parque sobre el humedal Las Garzas, al lado de la Alcaldía de Sincelejo.
Angeles

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Uno de los principales retos que tienen las autoridades y los Gobiernos departamental y municipales de Sucre es cortar con ese círculo vicioso de violencia en el que se encuentra inmerso todo el territorio sucreño.

Los 336 homicidios registrados este año (2023) en Sucre y los 154 (la cifra era de 152 en el momento de escrita esta columna) en Sincelejo, cifras históricas, nunca antes vistas, son una prueba fehaciente de que en esta materia estamos perdiendo la capacidad de reacción y de mejora de la seguridad ciudadana.

Esto implica, no solamente proveer acciones de seguridad del departamento, las cuales han sido ineficaces, sino también establecer unas rutas de acción a mediano y largo plazo que impliquen conectar la política de seguridad con las políticas sociales y de desarrollo productivo.

Además, hay que hacer planes de atención urgentes en esos territorios más golpeados por la violencia, y a la par, hay que recomponer todo el tejido social y cultural para salir de ese agujero profundo de desconfianza, de informalidad de desinstitucionalidad que en hoy día está bajo el dominio y control de los grupos armados.

Sitio web de Deison Dimas:

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