El ocaso del transporte público colectivo de Sincelejo (I parte)

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Dos busetas De uno salen de la terminal, a un costado de la Variante a Tolú, al lado del barrio Ciudad Satélite. Foto: Alcaldía de Sincelejo.

El fracaso de Más Móvil, el moderno sistema de transporte público colectivo con que contaba Sincelejo poco antes de la primera década del nuevo milenio, parece asomarse otra vez.

Pese a que era un medio seguro, moderno y económico, la vistosa flota se despidió de la capital sucreña con el sinsabor de haber sido un negocio cada vez menos rentable, ahogado por el auge del mototaxismo.

Un capítulo que tiende a repetirse con la amenaza de quiebra en la que está envuelta la empresa Sibus, a cargo de las busetas De Uno, que fueron promocionadas con una pomposa ruta nocturna con alcalde a bordo, como la solución a los problemas de transporte público en la capital.

De esa sonora inauguración, que incluyó días en los que el pasaje era gratis (para cautivar a los usuarios), quedan muy pocas cosas, y ello se debe a los líos financieros y jurídicos de Sibus y a los incumplimientos de esta y de la Alcaldía, de los requisitos para operar el transporte público.

I parte: El inicio 

Hay que ir por partes. Y en esta primera entrega www.sucrenoticias.com revisa la primera, con base en documentos oficiales y en la experiencia misma de este medio a bordo de las pocas busetas que les quedan a los capitalinos que le apuestan al transporte formal.

De Uno nació el 20 de mayo de 2015, por lo menos en el papel, con la adjudicación por parte del entonces alcalde Jairo Fernández Quessep para que Sibus operara ese servicio esencial. La resolución que dio vida a este sistema es la 2254 de 2015 (ver documento).

Los vehículos empezaron a rodar solo hasta comienzos de agosto de 2016, es decir, un año y tres meses después, y fue Jacobo Quessep Espinosa, primo segundo de su predecesor, quien continuó la obra de su familiar.

Aire acondicionado, internet inalámbrico gratis y una buseta cada cinco minutos en los paraderos eran solo algunas de las novedades de las De Uno. El 25 de septiembre de 2015, el alcalde de la época informó de una novedad más: pago del pasaje mediante tarjeta, a la altura de los grandes sistemas de transporte público del país.

Los incumplimientos

El primer incumplimiento corrió por cuenta del pasado gobierno local, y fue con la fecha de llegada y el número de las busetas: noviembre de 2015, 85 vehículos.

En una entrevista con periodistas, Fernández detalló lo siguiente:

Una fecha que, evidentemente, no se cumplió. Y es que aparte de que la flota comenzó a operar más de un año después, la Alcaldía y Sibus les deben todavía los usuarios el resto de busetas (segundo incumplimiento). Todavía hay algunas provisionales («provicionales», como se leyó hasta hace meses en unas), que cumplieron su vida útil en ciudades como Medellín. Esas no tienen aire, ni internet inalámbrico, ni pago del pasaje mediante tarjeta, como lo exigen los requisitos de la adjudicación.

Como tampoco tienen esta última característica las pocas busetas nuevas de De Uno que deben estár rodando (50). Y están desapareciendo otras exigencias del contrato: las busetas ya no tienen internet inalámbrico (que era gratis y funcionó unos meses), y presentan daños en las puertas, en los timbres para pedir la parada, otras no tienen aire acondicionado, como tampoco el tablero digital que anunciaba las rutas y que han sido reemplazados por tablillas tradicionales. Muchas están notoriamente desajustadas y parecen haber soportado muchos años de uso, y eso que están apenas próximas a cumplir tres años.

Las rutas tampoco se han cumplido. Basta con revisar las especificidades técnicas de la licitación para constatarlo:

Las rutas

El diseño estipuló inicialmente nueve rutas diferentes, que fueron ampliamente publicitadas entre la comunidad durante la alcaldía de Fernández. Su primo segundo las cambió para la entrada en operación del nuevo parque automotor (¿tercer incumplimiento?).

Las de Fernández cubrían de forma diametral la capital, todas con paso por el Centro, y eran, a simple vista, extensas. La mayor se preveía que demorara, entre ida y vuelta, 20.8 kilómetros en el que invertirían unos 77 minutos. Para esa ruta, Argelia – Los Pioneros, habría 15 busetas que debían rodar, en promedio, a 16.2 kilómetros por hora.

El cambio de estas rutas se dio el 8 de agosto de 2016, o sea, un día después de que De Uno se viera por las calles sincelejanas. Solo fue de recorrido, pues de nombre quedaron iguales. La razón: poca demanda en 6 de las 9 rutas, según confirmaron en ese entonces la Alcaldía y Sibus.

La realidad de Sibus es que las 35 busetas que faltan para completar 85 no han llegado, las rutas demoran más de lo permitido entre una y otra, la gente se queja de que a las 10:00 de la noche, como lo manda el contrato, ya no haya busetas en las calles y de que la única alternativa para el ciudadano de a pie sean las mototaxis.

Lo único que se mantiene de todo esto es el valor del pasaje ($1.500) y el temor por el ocaso del transporte público colectivo de Sincelejo…

Espere en la segunda entrega la realidad financiera de este sistema (embargos de busetas, deudas a conductores y sanciones de la Alcaldía a Sibus).

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