Chengue, 19 años esperando una «auténtica reconstrucción»

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Una víctima sostiene en sus manos la foto de una de los masacrados. Foto: John Mercado, Gobernación de Sucre.

El 17 de enero de 2020 llegó a Chengue como una fecha para alzar una vez más la voz de quienes han resistido para exigir garantías de retorno en una comunidad que los violentos quisieron desaparecer.

Quisieron, porque, aunque masacraron 27 campesinos, todos hombres, la memoria, los recuerdos y los anhelos de regreso siguen intactos entre los sobrevivientes y vivirán para siempre.

La masacre fue hace 19 años, la ordenó Rodrigo Mercado Peluffo, alias ‘Cadena’, y la ejecutó ‘Juancho Dique’ con un comando 80 hombres y una mujer.

La reciente conmemoración tuvo un acto en la única cancha con que cuenta Chengue, con la asistencia del gobernador, el alcalde de Ovejas y la comunidad.

Llamado a las autoridades

La vocería de las víctimas la tomó Jairo Barreto, sobreviviente y líder de la Asociación de Víctimas de Chengue (Asoviche), quien exaltó a su corregimiento como una comunidad importante en la constitución de la región de los Montes de María.

«Como gran despensa agrícola del Caribe colombiano. Aquí se producía, de manera sostenida, queso, leche, yuca, ñame, plátano, maíz, cacao, caña de azúcar, café y aguacate, que, aunque no fue uno de los productos con los que comenzó el desarrollo de la comunidad, rápidamente se convirtió en nuestro emblema por su calidad y rentabilidad», recordó.

El aguacate fue el motivo, como lo contó Barreto, de un «envidiable bienestar» en la comarca chenguera.

Chengue creció tanto que alcanzó, antes de la masacre, a darle al país 50 profesionales formados gracias a la bonanza agrícola de las familias.

Barreto recalcó que entre las víctimas hubo dos menores de edad y un joven con síndrome de Down, que no se puede olvidar que las acusaciones por las cuales mataron a sus coterráneos fueron falsas y que se trató de un ataque cobarde que acabó también con 32 casas que fueron incendiadas y produjo más de 500 desplazamientos forzados.

«Desde entonces, dejamos de ser el pueblo autosuficiente que éramos para soportar la ausencia de nuestros seres queridos y de nuestro territorio ancestral. Además de las humillaciones propias del desplazamiento forzado y la carga de una herida en el alma que sigue sin cicatrizar», añadió.

Imagen aérea de Chengue. Foto: John Mercado.

Volver a nacer

Barreto, quien estuvo en Cuba como representante de las víctimas en el proceso de paz entre el Gobierno y las Farc, recordó al gobernador y al alcalde lo que Chengue necesita y exige.

«El principal anhelo es recuperar los procesos que teníamos antes del 17 de de enero de 2001. No podemos desconocer que el Estado ha orientado importantes recursos para promover escenarios de reparación en Chengue, pero también hay que señalar que han sido de manera coyuntural, desarticulada y poco concertada con la comunidad», sostuvo.

Y agregó: «No queremos la implementación de acciones institucionales aisladas, sino la puesta en marcha de un efectivo conjunto de medidas colectivas, comenzando con el reconocimiento y dignificación de nuestras víctimas».

El líder pidió una «auténtica reconstrucción» que asegure el goce de los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales.

Entre estos últimos, y también fue un llamado discreto a la Iglesia, en Chengue no han vuelto a celebrar con bombos y platillos a san Juan Bautista, el patrono, que tantas gentes de la región atraía.

En resumen, Chengue llegó a los 19 años de conmemoración de sus muertos con un pedido de inversión social visible en servicios públicos, vías de acceso, construcción de vivienda digna, agua potable y saneamiento básico, saneamiento ambiental, salud, educación, recreación, deporte y aprovechamiento del tiempo libre. Pero sus pobladores no son egoístas, piden que ese beneficio no sea solo para ellos, sino también para los poblados vecinos como Don Gabriel, Salitral, La Ceiba, Buenos Aires, El Orejero, Chaparral, Los Números y El Tesoro.

El gobernador y el alcalde fueron solo oídos, Chengue se dedicó a hablar a través de su vocero y subrayó que los eslóganes de campaña como Ovejas Renovado y Sucre Diferente son «muy lindos», «pero queremos cosas materiales, que se vean. Que cuando terminen estos cuatro años podamos decir: ‘Fue una política diferente'».

Los paramilitares mataron 27 habitantes, todos hombres.

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